Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros,
perdonándose mutuamente
como Dios los perdonó en Cristo.
Efesios 4: 32
“El que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado”, Bienaventurado significa “feliz”. No existe felicidad más grande que extender la mano al que necesita. Una vida centralizada en las propias necesidades es como pozo de agua sin salida: en poco tiempo, acaba malográndose.
Haz de este un día de amor y de generosidad. Sé un manantial: brota y corre para regar los corazones tristes. Sé como el trigo: aunque tengas que desaparecer en la tierra, que tus obras renazcan en una espiga llena, para continuar siendo una bendición, porque: “Peca el que menosprecia a su prójimo; mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado”.

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